Descripción del sitio
MetArt se presenta en este directorio bajo la etiqueta de sitios de imágenes porno, y esa etiqueta ordena lo esencial de su propuesta: la fotografía erótica como centro de gravedad del catálogo. La marca sostiene su propia web y un centro de ayuda en el que reparte los temas entre políticas y reglas, soporte técnico, facturación y novedades del servicio.
De esas condiciones se desprende el modelo de acceso: la casa trabaja con suscripciones y pedidos, de modo que el material se ofrece a quien paga por él y no como una ventana abierta sin más trámite. El peso que las propias condiciones conceden a ese punto —un apartado entero dedicado a suscripciones y órdenes— deja claro que el cobro por el acceso es la columna vertebral del proyecto y que cualquier duda de facturación tiene su cauce dentro del centro de ayuda.
El texto de esas condiciones arranca por el copyright y la propiedad del material, un detalle que encaja con una casa que produce y controla lo que publica en lugar de limitarse a recopilar piezas ajenas. Las marcas quedan igualmente reservadas, de manera que el nombre y los signos distintivos del servicio permanecen bajo control de sus titulares y no pueden usarse sin permiso.
El régimen de envíos completa el cuadro: las condiciones contemplan tanto las propuestas no solicitadas como las que la casa encarga expresamente, y fijan qué se considera un envío inadecuado. Se dibuja así una puerta abierta a fotógrafos y modelos que quieran sumar su material al catálogo, con reglas sobre lo que entra y lo que se descarta. La casa fija de este modo las condiciones de su propio catálogo, también cuando el material llega de fuera, y reserva además un apartado para los derechos de publicidad, señal de que los anuncios forman parte conocida de la experiencia.
Dentro del centro de ayuda, el bloque de políticas y reglas es el que mejor explica qué se admite en el catálogo, cómo se protege ese material y qué se contrata al activar una suscripción. Es la parada más sensata antes de valorar el alta, porque ahí se ve el carácter de la casa: un catálogo tratado como propiedad y un acceso que se paga.



